jueves, 21 de enero de 2010

MORTAL VOLCADURA

Amanece… son escasas ocho de la mañana cuando me dirijo a la oficina.

Entonces mientras voy manejando sobre el pavimento mojado suena mi teléfono móvil.

El pavimento mojado es una clara señal de que ha ocurrido uno o dos posibles fenómenos; primero: estuvo lloviendo durante toda la noche, segundo: el municipio sigue sin reparar la red de suministro de agua potable.

Suena el celular. Contesto.

-¿Qué paso?
-Hubo un accidente comandante.
-¡¿otra vez se les derramó el café?!
-No señor. Se volcó una camioneta.
-¿Dónde?
-Km 7.4 de la carretera antigua, jefe.
-voy para allá.

Cuelgo el teléfono y tomo rumbo a la antigua carretera – sólo espero que no se haya derramado el café – me digo y me alejo derrapando sobre el camino mojado.

Al llegar al lugar del siniestro se me acerca enseguida el Cabo Godínez a darme los datos.

-¿hay bocadillos? – le pregunto.
-aun no señor – reponde afligido.
-¿y que pasó?
- se murió un fulano – dice.
-¿y por eso no han llegado los bocadillos?
-¡No señor! Yo digo del accidente.
-¡ha! ¿Y qué pasó?
- se salio por la ventana
- ¿de donde?
- de la camioneta – dice y señala la camioneta volteada frente a nosotros.

Entonces mi sagaz mente deductiva llega a una rápida conclusión – iba conduciendo a alta velocidad, se le atravesó una familia de patos en el camino, frenó, y salió volando por la ventana estrellando su cuerpo en el pavimento esparciendo los sesos en todo el lugar – pienso en voz alta.

- No señor – contesta el Cabo Godinez
- ¿No? – le interpelo.
- No – me contesta.
- ¿Entonces que paso?
- Le cayó la camioneta en cima.
- ¿Por qué?
- Porque se volcó.
- Entonces al querer esquivar a los patos dio una vuelta queriendo salvar a la familia… todo un santo.
- No – dice el cabo.
- ¿No?
- No – responde – más bien invadió el carril contrario y derrapó en el pavimento mojado.
- ¿hora de la muerte?
- Se calcula que como a las 7:15
- ¿Cómo lo sabe? – agregué.
- Pssss yo llegué a las 7: 20 y ya estaba muerto.
- Otro trabajo bien hecho. Quemen el cuerpo.
- ¿y si lo consignamos a la morgue, jefe?
- Bien, eso también puede funcionar.

Subo a mi vehiculo. El cielo nublado comienza a despejar y tomo rumbo a la comandancia.
Entonces el teléfono suena de nuevo y antes de contestar me digo – espero que no se haya derramado el café otra vez.

16 /08/07

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