Si me encontrara perdido entre las sombras, al borde del profundo valle del olvido.
Si me encontrara tendido a la orilla de un desvío, vencido, medio muerto y mal herido
Desafiante por no resignarme a mí destino
Si buscara elegir un camino
Uno que sin dudarlo me llevara hasta el final de los ríos, a la orilla de los mares, al borde de la tierra donde el mundo se junta con el cielo, donde se dan cita las bellas criaturas siderales.
Si pudiera elegir, si supiera cual es el correcto, el que nos lleva de la nobleza, a la alta dignidad, que nos recibirá con su grandilocuencia y su bondad…
…con sus tratos especiales.
Su supiera cual es el camino recto…
…elegiría el camino contrario.
El sinuoso y el torcido, el brumoso, el obscuro, y el prohibido.
Ese que lleva al comienzo de los ríos en el corazón de las montañas, en las entrañas de la tierra, en las cavernosas moradas subterráneas, y me quedaría ahí, escondido entre las húmedas sombras, con mis hermanos los proscriptos, a salvo de los moustros alados que habitan en las nubes, y de los hombres de blanco que matan en las cruces.
Eso haría si me encontrara temeroso y perdido, pero no lo estoy.
Y a cada uno que cabalgue conmigo, por cada miembro desmembrado, por cada dios muerto o herido, cada niño maldito, perdido en el valle de las sombras en la húmeda cueva del olvido, encontrara descanso, encontrara el alivio.
Y le estará eternamente agradecido.
Si me encontrara tendido a la orilla de un desvío, vencido, medio muerto y mal herido
Desafiante por no resignarme a mí destino
Si buscara elegir un camino
Uno que sin dudarlo me llevara hasta el final de los ríos, a la orilla de los mares, al borde de la tierra donde el mundo se junta con el cielo, donde se dan cita las bellas criaturas siderales.
Si pudiera elegir, si supiera cual es el correcto, el que nos lleva de la nobleza, a la alta dignidad, que nos recibirá con su grandilocuencia y su bondad…
…con sus tratos especiales.
Su supiera cual es el camino recto…
…elegiría el camino contrario.
El sinuoso y el torcido, el brumoso, el obscuro, y el prohibido.
Ese que lleva al comienzo de los ríos en el corazón de las montañas, en las entrañas de la tierra, en las cavernosas moradas subterráneas, y me quedaría ahí, escondido entre las húmedas sombras, con mis hermanos los proscriptos, a salvo de los moustros alados que habitan en las nubes, y de los hombres de blanco que matan en las cruces.
Eso haría si me encontrara temeroso y perdido, pero no lo estoy.
Y a cada uno que cabalgue conmigo, por cada miembro desmembrado, por cada dios muerto o herido, cada niño maldito, perdido en el valle de las sombras en la húmeda cueva del olvido, encontrara descanso, encontrara el alivio.
Y le estará eternamente agradecido.

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