jueves, 1 de octubre de 2009

1 – EL HOMBRE AL QUE TEMES

Yo soy aquel del que has oído. Soy un grano de arena, una gota de agua, un susurro en el viento, una chispa de fuego, un silbido. Yo soy de quien te han contado; la palabra no dicha, la letra no dada, el numero sin enumerar. Yo soy aquel cuya caricia has sentido, cuando estas solo, tienes hambre y hace frío. Soy sobre quien te han advertido; la luna que eclipsa el sol; el crepúsculo, la hora fijada; yo soy el lucero de la mañana.

Yo soy el pequeño cuerno asomándose a través del seco muñón ocular de un tuerto. Yo soy el ojo: el testigo. Yo soy la bestia, la serpiente antigua, el becerro de oro: el usurpador. Yo soy el lobo: el devastador. Yo soy el anciano, el mendigo, yo soy el caído. Soy la sombra cerniéndose en el valle de la muerte; el hostigador. Yo soy la corona de espinas, el vinagre, la lanza, la tercera cabeza, la séptima trompeta, el cuarto jinete. Yo soy la espada, y la carne que se desgarra. Soy la peste, soy la sarna. Soy el cuervo sin alas. Soy aquel a quien no amas y dejas detrás.

Yo soy el niño perdido.

Soy la herida, soy el pus, soy la costra; soy la cruz. Soy el mudo, soy el sordo; soy la carne, soy el vino. Yo soy el canario podrido, la senda de la mano izquierda, el arcoíris negro, la fruta prohibida. Soy todo lo que nunca pudiste tomar, aquel que te susurra en el oído cosas que no quieres pensar. Yo soy el tentador.

Yo soy de quien no quieres saber, el gusano que se retuerce en el fondo de una botella de alcohol. Soy la hidra que vive bajo la cama de tus hijos. Yo soy el dedo con que tapas al sol, la paja que no te deja ver el bosque, la mierda en tus rodillas, soy la mancha de semen en la falda de tus hijas. Soy la piedra en tu zapato, el cáncer en tus pulmones, la sarna que no te puedes rascar.

Yo soy el dedo que te señala: el acusador.

Soy el vendedor de mentiras: el recolector; el que tira la piedra y esconde la mano, aquel que bebe, fuma y usa drogas: soy el maldito, el proscripto y el caído. Soy la gran mentira del mundo que cobija a las almas sin amparo. Yo soy el redentor.

Yo soy la estrella prometida, el nuevo orden: el dictador; la cruz de hierro, la bala: soy la sangre sobre el suelo y las lágrimas que se resbalan. Soy el purificador

Soy aquel que no respeta las leyes ni cree en Dios. Soy inmoral, antimoral, anti-vivo, soy un maldito vampiro, el maldito seis, seis, seis, el anticristo. Crucifícame con tus balas de plata. Aniquílame.

Yo soy tu maldito chivo expiatorio.
Y estoy aquí para expiar todos tus pecados.

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