¿Flores…? Flores ¿y azúcar? Si, si, azúcar, con muchos colores y nubes como algodón de dulce.
¿Y en que tono los colores?
…pastel, tonos pastel por todas partes, con nubes de algodón rosa, y verde y azules en tonos pastel. El césped brillante bajo el cielo. El sol en lo alto anaranjado, y en medio del cuadro, un ángel fulminante, delicado, radiante, hermoso y devastador.
¿Y sus ojos como fuego? No. Sus ojos como miel castaña, como nueces, como perlas naturales.
¿El cabello? Como miel también, pero más dulce y espumosos como las olas estrellándose en la costa.
Su piel dorada. ¡No! Su piel blanca ¿Cómo la nieve? ¡Pero más tersa! Como nacarada.
¿Y sus labios son? Sus labios están sellados, borrados, prácticamente inexistentes… sus besos me están negados. -Y suspiro.
¿Complexión? Pequeña, delgada, de apariencia inofensiva como las rosas.
¿Y peligrosa? Como una rosa que se corta con las manos desnudas.
¿Su corazón? No tiene –me llevo dos dedos a los labios – está perdido… creo, como el mío.
¿Algo más? Su nombre –digo levantando la mirada –. Su nombre es el de un grande, un héroe, un mito, el femenino de un titán, y su apellido… su apellido es la temida evocación del anhelo que provoca en el corazón de los hombres.
Miro por la ventana.
Se llama…
Alejandra Nunca Me Olvides.
Escrito por Omega
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